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Un pueblo que luchó
por su autonomía
Deià se separó de Valldemossa
el año 1583. Los enfrentamientos entre el alcalde
de Valldemossa y el Abad del Monasterio de San Bernat de la Real,
en Palma, que detentaban derechos sobre Deià, concluyeron
el 8 de agosto de 1526, cuando los de Valldemossa (alcalde y jurados)
comunicaron al Gobernador de la Isla que los habitantes de Deià
habían construido una iglesia en una colina cercana y que
el Obispo les ha enviado un sacerdote. Añaden también
que, movidos por estas concesiones en el plan espiritual, ahora
solicitarán (los habitantes de Deià) la separación
administrativa judicial de Valldemossa. Los de Valldemossa querían
que este hecho fuera denegado.
Así se inicia un largo pleito (57 años). La duración
de este proceso se explica en parte por motivos económicos.
El historiador Josep Segura y Salado nos indica que. "(1570)
Las fincas más importantes del término (habla de
Valldemossa) son las que se ven del Mirador de la Cartoixa (en
dirección a la ciudad) y todas son de hombres de bien y
ciudadanos... (ciudadanos, habitantes de la ciudad). (Añade
una lista, con los nombres de los propietarios) Y, algunos pobladores
de la ciudad (Valldemossa) sólo tienen casa y algunos trozos
de tierra". Las grandes propiedades del Municipio corresponden
a ciudadanos que viven en la Capital, y por este motivo, Valldemossa
no podría subsistir... (con la recaudación de impuestos).
Antiguamente era costumbre el pago de los impuestos, en el Municipio
donde se residía y no donde se encontraban las propiedades...
"Finalmente el 7 de noviembre de 1583, durante el reinado
de Felipe II, el Pueblo de Deià se reunió cerca
de la Iglesia, (no tenían todavía Ayuntamiento propio)
y se dió lectura a la sentencia que ordenaba la separación
de ambos municipios". (Mossèn Jerónimo
Pons).
Hoy, una placa en el exterior de nuestra iglesia, es un pequeño
reconocimiento a quienes consiguieron que hoy seamos un
pueblo.
Deià en los
últimos siglos
En siglos posteriores, el cultivo
del olivo supuso una notable expansión para este pequeño
municipio. La cultura olivarera provenía dede
la dominación musulmana o incluso de la romana. Las numerosas
terrazas o bancales típicos de su paisaje se poblaron de
este preciado árbol hasta cotas de 600 metros sobre el
nivel del mar. También las pesca contribuyó a su
crecimiento, así como el cultivo de los cítricos
y el ganado común, mientras que en los frondosos bosques
de encinas se criaba el cerco negro mallorquín, raza autóctona
de cerdo, hoy protegida por la denominación de origen.
Se producía cal viva y carbón vegetal, mientras
que en los picos de la sierra se plantaba levadura. En invierno
se guardaba nieve en forma de bloques de hielo, que durante el
año eran aprovechados para uso medicinal. La prosperidad
en aquella época se hace patente en el hecho de que llegó
a haber una población de 1.500 habitantes.
La belleza de su paisaje y su vida afable, sencilla y económica
cautivaron, ya a finales del siglo XIX, el interés de artistas
y de bohemios, entre los cuales cabe destacar al propio Archiduque
Luís Salvador de Austria, el compositor Manuel
de Falla, los pintores Russinyol, Leman
y Junyer y los poetas Robert Graves
y Laura Riding, algunos de los cuales decidieron
quedarse para el resto de sus vidas. De ello da testimonio un
recorrido por el cementerio local.
Actualmente, Deià posee una población de
840 habitantes que combinan sabiamente la agricultura,
la artesanía y las artes plásticas con el turismo
y una construcción muy controlada y adecuada a su impresionante
marco paisajístico, activo que los ciudadanos del municipio
desean preservar por todos los medios posibles.
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